Rango: DECRETO
Fecha de disposición: 20210125
Fecha de Publicacion: 05/02/2021
Número de boletín: 24
Organo emisor: DEPARTAMENTO DE EDUCACIÓN, CULTURA Y DEPORTE
Titulo: DECRETO 9/2021, de 25 de enero, del Gobierno de Aragón, por el que se -declara+ el Barranco de la Bartolina, sito en Calatayud (Zaragoza), como bien de -interés + -cultural,+ en la categoría de conjunto de -interés cultural,+ lugar de memoria democrática de Aragón.

Texto
     El Patrimonio Cultural de Aragón está integrado, tal y como lo regula
     la Ley 3/1999, de 10 de marzo, del Patrimonio Cultural Aragonés, por
     todos los bienes materiales e inmateriales relacionados con la
     historia y la cultura de Aragón que presenten interés antropológico,
     antrópico, histórico, artístico, arquitectónico, mobiliario,
     arqueológico, paleontológico, etnológico, científico, lingüístico,
     documental cinematográfico, bibliográfico o técnico, hayan sido o no
     descubiertos y tanto si se encuentran en la superficie como en el
     subsuelo o debajo de las aguas.
     La Ley prevé, en su artículo 11, tres categorías de protección para
     los bienes integrantes del Patrimonio Cultural aragonés, y los
     clasifica en bienes de interés cultural, bienes catalogados y bienes
     inventariados. De éstos, los bienes de interés cultural son
     definidos, por el artículo 12 de la Ley, como los bienes más
     relevantes, materiales o inmateriales, del Patrimonio Cultural de
     Aragón. Este mismo precepto prevé diferentes tipos de categoría de
     protección para los bienes de interés cultural en función de la
     naturaleza de los mismos. En el caso de los bienes inmuebles, se
     establecen en el apartado segundo del referido artículo las
     categorías de monumento y conjunto de interés cultural.
     De éstas, la categoría de conjunto de interés cultural comprende, a
     su vez, varias subcategorías de protección, en función de las
     características del bien de que se trate. Entre ellas la de lugar de
     memoria democrática de Aragón, definida en el apartado g) del
     artículo 12.2 B de la ley como el espacio, construcción o elemento
     inmueble cuyo significado histórico sea relevante para la explicación
     del pasado de Aragón en términos de participación, defensa y lucha a
     favor de la democracia frente a la intolerancia y la dictadura en el
     marco histórico de la Segunda República española, la guerra civil y
     la dictadura franquista. Estos espacios podrán incluir ateneos,
     escuelas, centros sociales y culturales vinculados con la
     sociabilidad y la cultura republicanas, así como, en relación con la
     guerra y la dictadura franquista, obras de fortificación, vestigios
     de combates, fosas, lugares de detención e internamiento, obras
     realizadas con trabajos forzados, espacios de acción guerrillera
     antifranquista, así como cualquier otro tipo de espacio significativo
     o conmemorativo, tales como maternidades en las que se cometieron los
     actos contra la dignidad de los bebés robados.  Este nuevo apartado
     g) del artículo 12.2 B) de la Ley del Patrimonio Cultural Aragonés,
     es introducido por la Disposición final segunda de la Ley 14/2018, de
     8 de noviembre, de memoria democrática de Aragón, como consecuencia
     de lo establecido en su artículo 20.1, según el cual, "...los lugares
     de memoria democrática se integran en el patrimonio cultural aragonés
     con la categoría que les corresponda en función de la normativa sobre
     patrimonio cultural de Aragón. Aquellos que por su relevancia y
     singularidad merezcan un nivel de protección superior serán
     declarados como bienes de interés cultural, siendo una figura
     específica dentro de la categoría de conjuntos de interés cultural".
     Estas características las cumple El Barranco de La Bartolina al
     representar uno de los lugares donde tuvo lugar la brutal represión
     acaecida en la comarca de Calatayud, tanto durante los años de la
     Guerra de España de 1936-1939, como en los primeros años de la
     dictadura franquista. El barranco era el lugar de fusilamiento de
     gente de toda la Comarca de Calatayud, que englobaba, en 1936, muchos
     de los pueblos de los antiguos partidos judiciales de Calatayud,
     Ateca, Daroca y La Almunia. En 1999, el Ayuntamiento de Calatayud
     decide instalar en el barranco un vertedero municipal, situado en el
     extremo opuesto a la mayor fosa del lugar, y utiliza para sellarlo y
     compactarlo la arena tomada de la sepultura colectiva, mezclando la
     tierra con los huesos de los fallecidos sacada de la fosa común. Con
     ello, cualquier intento de exhumación y de recuperación de los huesos
     para la identificación de su ADN, queda anulada por completo.
     La Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido
     (ARICO), solicitó que el Barranco de La Bartolina fuese declarado
     Lugar de la memoria democrática para que "quedase protegido ante
     actuaciones que puedan destruir lo que queda de ese lugar de tan
     nefasto recuerdo".
     De esta manera la declaración del Barranco de La Bartolina como Bien
     de Interés Cultural, en la categoría de Conjunto de Interés Cultural,
     figura de Lugar de la memoria democrática de Aragón, pretende
     garantizar su valoración, preservación y protección como símbolo de
     homenaje y reconocimiento de la dignidad de las personas allí
     asesinadas y de sus familiares, en respuesta a una demanda histórica
     y como símbolo de restitución de las ofensas y tratamiento recibido
     en este caso concreto.
     Asimismo, el artículo 16 de la Ley del Patrimonio Cultural Aragonés
     prevé que la declaración de conjunto de interés cultural pueda
     afectar al entorno del bien que se quiere proteger, y que éste podrá
     delimitarse en la misma declaración en atención a la incidencia que
     cualquier alteración de dicho entorno pueda tener en los valores
     propios del conjunto o de su contemplación. En el caso se ha
     establecido un entorno de protección, cuyo plano se recoge en el
     anexo III de este Decreto.
     El expediente de declaración del Barranco de la Bartolina se ha
     tramitado conforme a lo previsto en la Ley 3/1999, de 10 de marzo,
     del Patrimonio Cultural Aragonés; la Ley 39/2015, de 1 de octubre,
     del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones
     Públicas y el Decreto Legislativo 2/2001, de 3 de julio, del Gobierno
     de Aragón, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de la
     Administración de la Comunidad Autónoma de Aragón. De acuerdo con el
     artículo 18 de la Ley del Patrimonio Cultural Aragonés, se incoó el
     procedimiento, mediante la Resolución de 12 de marzo de 2020, de la
     Directora General de Patrimonio Cultural, por la que se inicia
     procedimiento y se abre un periodo de información pública para la
     declaración del Barranco de La Bartolina situado en el término
     municipal de Calatayud (Zaragoza) como Bien de Interés Cultural, en
     la categoría de Conjunto de Interés Cultural, lugar de memoria
     democrática de Aragón ("Boletín Oficial de Aragón" de 24 de marzo de
     2020), que fue notificada a los interesados.
     Además, y según se prevé en el apartado cuarto del artículo 18 de la
     Ley 3/1999, de 10 de marzo, del Patrimonio Cultural Aragonés, se
     solicitó informe a la Comisión Provincial del Patrimonio Cultural de
     Zaragoza, al Consejo Provincial de Urbanismo de Zaragoza y al
     Ayuntamiento de Calatayud.
     Instruido el procedimiento, se dio trámite de audiencia a los
     interesados, durante el cual no se presentaron alegaciones.
     Por todo ello, conforme a lo dispuesto en el artículo 21 de la Ley
     3/1999, de 10 de marzo, de Patrimonio Cultural Aragonés, a propuesta
     del Consejero de Educación, Cultura y Deporte, y previa deliberación,
     el Gobierno de Aragón, en su reunión del día 25 de enero de 2021
     DISPONGO
     Primero.- Objeto
     Es objeto del presente Decreto declarar bien de interés cultural, en
     la categoría de conjunto de interés cultural, lugar de memoria
     democrática de Aragón, el Barranco de la Bartolina, sito en Calatayud
     (Zaragoza).
     La descripción del Barranco de la Bartolina, medidas de tutela así
     como la delimitación del bien y de su entorno de protección se
     recogen en los anexos I, II y III de este Decreto.
     Segundo.- Régimen Jurídico
     El régimen jurídico aplicable a los conjuntos de interés cultural es
     el previsto en la Ley 3/1999, de 10 de marzo, de Patrimonio Cultural
     Aragonés y, especialmente, el contenido en la Sección Segunda, del
     Capítulo I, del Título Segundo, los Títulos Sexto y Séptimo y lo
     previsto en el Título III en relación con el patrimonio arqueológico
     y en cuantos preceptos sean de aplicación general para los bienes de
     interés cultural.
     Tercero.- Efectos de la declaración
     De acuerdo con lo dispuesto en los artículos 41 y siguientes de la
     Ley 3/1999, de 10 de marzo, del Patrimonio Cultural Aragonés, la
     declaración de un conjunto de interés cultural determina la
     obligación para el ayuntamiento afectado de redactar y aprobar uno o
     varios Planes Especiales de protección del área afectada por la
     declaración u otro instrumento de planeamiento urbanístico que
     cumpla, en todo caso, las exigencias establecidas en la citada ley.
     Hasta que no se produzca la aprobación definitiva de dicho Plan, toda
     modificación de usos o actividades en la zona, precisará autorización
     del Director General responsable de patrimonio cultural previo
     informe de la Comisión Provincial del Patrimonio Cultural competente.
     Desde la aprobación definitiva del Plan Especial de Protección del
     Conjunto o instrumento similar, el ayuntamiento interesado será
     competente para autorizar directamente las obras que desarrollen,
     debiendo dar cuenta al Departamento responsable de Patrimonio
     Cultural de las autorizaciones o licencias concedidas en el plazo
     máximo de diez días desde su otorgamiento.
     Cuarto.- Actividades arqueológicas
     Toda actividad o intervención arqueológica que se quiera realizar en
     el Barranco de la Bartolina declarado Bien de Interés Cultural y en
     el entorno deberá contar con autorización del Director General
     responsable del Patrimonio Cultural, que comprobará que los trabajos
     estén planteados y desarrollados conforme a un programa detallado que
     contenga los requisitos concernientes a su conveniencia,
     profesionalidad e interés científico.
     Quinto.- Publicidad
     El presente Decreto surtirá efectos desde el día siguiente a su
     publicación en el "Boletín Oficial de Aragón" y se notificará a los
     interesados y al Ayuntamiento de Calatayud (Zaragoza).
     Frente a este Decreto, que agota la vía administrativa, cabe
     interponer, recurso potestativo de reposición ante el mismo órgano
     que dictó el acto, en el plazo de un mes de conformidad con lo
     dispuesto en los artículos 123 y 124 de la Ley 39/2015, de 1 de
     octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las
     Administraciones Públicas, o bien recurso contencioso-administrativo
     en el plazo de dos meses, de conformidad con los artículos 25 y 46.1
     de la Ley 29/1998, de 13 de julio, reguladora de la Jurisdicción
     Contencioso-administrativa.
     Zaragoza, 25 de enero de 2021.
     El Presidente del Gobierno de Aragón, JAVIER LAMBÁN MONTAÑÉS
     El Consejero de Educación, Cultura y Deporte, FELIPE FACI LÁZARO
     I
     DESCRIPCIÓN DEL LUGAR DE MEMORIA DEMOCRÁTICA DE ARAGÓN DEL BARRANCO
     DE LA BARTOLINA
     El Barranco de La Bartolina es un paraje que acoge un conjunto
     impreciso de fosas comunes de la Guerra de España (1936-1939), en los
     que, según la voz popular, podrían yacer los restos de cientos de
     víctimas de la represión de los sublevados tras el golpe de Estado
     del 18 de julio de 1936 contra la legalidad constitucional de la
     Segunda República.  Representa uno de los lugares donde tuvo lugar la
     brutal represión acaecida en la comarca de Calatayud, tanto durante
     los años de la Guerra de España, como en los primeros años de la
     dictadura franquista. El barranco era el lugar de fusilamiento de
     gente de toda la Comarca de Calatayud, que englobaba, en 1936, muchos
     de los pueblos de los antiguos partidos judiciales de Calatayud,
     Ateca, Daroca y La Almunia.
     La represión se irá espaciando poco a poco, aunque seguirá activa
     hasta comienzos de los años cuarenta. A partir de entonces el
     barranco queda como una especie de lugar prohibido, donde muchos
     saben que su familiar está enterrado, pero muy pocos se atreven a
     acercarse.
     El barranco es un paraje que ha sido modificado por la erosión
     natural, fundamentalmente debido a las lluvias torrenciales de los
     últimos 70 años, las cuales hicieron aflorar a la superficie los
     huesos allí enterrados y diversos restos fueron arrastrados a lo
     largo del cauce del barranco, llegando, incluso, hasta la conexión de
     éste con el río Jalón.  También ha contribuido a su modificación la
     acción antrópica, transformando sustancialmente el aspecto original
     del mismo, al ser objeto de numerosos movimientos de tierras y
     edificaciones y haber sido utilizado como vertedero y escombrera
     municipal y comarcal. Además, el lugar fue objeto de numerosos
     expolios de restos humanos a finales de los años 50 y principios de
     los 60, con el objeto de trasladarlos al Valle de los Caídos.
     En 1999, el Ayuntamiento de Calatayud decide instalar en el barranco
     un vertedero municipal, situado en el extremo opuesto a la mayor fosa
     del lugar, y utiliza para sellarlo y compactarlo la arena tomada de
     la sepultura colectiva, mezclando la tierra con los huesos de los
     fallecidos sacada de la fosa común. En 2007 se inicia el movimiento
     de asociaciones memorialistas encabezado por ARICO (Asociación por la
     Recuperación e Investigación Contra el Olvido), con el apoyo de
     algunos representantes de la ARMH (Asociación para la Recuperación de
     la Memoria Histórica), de historiadores y arqueólogos, que acompañan
     a testigos todavía vivos de la masacre y a familiares esperanzados
     con la posibilidad de exhumar los huesos, identificar su ADN y poder
     así dar digna sepultura a sus familiares. En el año 2011 se realizan
     por fin una serie de prospecciones y sondeos arqueológicos que
     incluyen técnicas de prospección mediante georradar y detectores de
     metales, con resultados negativos. A partir de este momento sólo
     quedaba por explorar el vertedero, pero según los técnicos, por
     efecto de los ácidos producidos en la degradación de las basuras, los
     huesos están destruidos, y el simple acto de intentar abrirlo
     conllevaría peligros, como pequeñas explosiones producidas por el gas
     metano acumulado en el basurero. Con ello, cualquier intento de
     exhumación y de recuperación de los huesos para la identificación del
     ADN de las víctimas, queda anulada por completo.
     Como consecuencia de lo expuesto, se desconoce la ubicación exacta de
     la totalidad de los restos humanos contenidos en el barranco, si bien
     se sabe el área exacta donde fueron asesinados, así como aquella a la
     que fueron desplazados con posterioridad, incluyéndose ambas zonas en
     el procedimiento de declaración con el objeto de protegerlos de
     futuras actuaciones y garantizar así su integridad, conservación y
     dignificación.
     Respecto al número de cuerpos que podrían albergar, su cuantificación
     exacta no se puede efectuar, ya que las partidas de defunción (cuando
     constan), además de hallarse incompletas, no siempre dan una
     información veraz, y en los registros de las localidades afectadas no
     se hace referencia a los lugares de enterramiento. Las hipótesis
     varían desde los 400-500 que presupone Ignacio Moreno Medina en su
     reciente estudio sobre la represión en la zona de Calatayud ("La
     ciudad silenciada, Segunda República y represión fascista en
     Calatayud, 1939-1939") hasta los 2.000 que afirman otros autores,
     aunque resulta más verosímil la primera valoración.
     El Barranco de la Bartolina es un paraje natural de la comarca de
     Calatayud situado en el kilómetro 233,1 de la carretera entre Terrer
     y Calatayud (Zaragoza). Fue un lugar de ejecuciones extrajudiciales,
     de fusilamientos masivos en la comarca de Calatayud durante la Guerra
     de España de 1936-1939 y de la inmediata postguerra: el emplazamiento
     de la fosa común figura en el Mapa de Fosas del Ministerio de
     Justicia con el código 597/2009 ZARA, así como en la página del
     Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés y en la Carta
     Arqueológica de Aragón, con el código 1-ARQ-ZAR-020-067-005.
     La Ley 14/2018, de 8 de noviembre, de memoria democrática de Aragón,
     pretende, según su preámbulo, "recordar y homenajear las vidas y las
     experiencias de aquellas personas que se esforzaron por conseguir y
     defender en Aragón un régimen democrático como el de la Segunda
     República española, a quienes sufrieron las consecuencias de la
     guerra civil, a las que padecieron castigo, persecución o muerte
     injustos a manos de la dictadura franquista por oponerse a la misma o
     ser sospechosas de ello, o por defender la democracia y la libertad",
     dentro del marco de los valores que informan esta ley, de
     convivencia, respeto, igualdad y cultura de paz. El Barranco de la
     Bartolina es un espacio de relevancia simbólica e histórica, símbolo
     ominoso de la represión que acompañó a la Guerra de España. Su
     reconocimiento como Lugar de Memoria Democrática, de acuerdo con el
     apartado g) de la Ley 3/1999, de Patrimonio Cultural Aragonés y con
     el espíritu de la Ley de memoria democrática de Aragón, al ser lugar
     donde se cometieron los referidos actos contra la dignidad humana,
     cuyos derechos merecen ser restituidos, le otorga toda su relevancia
     para la explicación del pasado de Aragón en términos de defensa de la
     democracia frente a la intolerancia y a la dictadura, en el marco de
     la II República Española, la Guerra de España y la dictadura
     franquista.
     II
     MEDIDAS DE TUTELA
     Medidas de Tutela del Barranco de la Bartolina, sito en Calatayud
     (Zaragoza).
     1. Usos permitidos en el Lugar de la memoria democrática
     Los usos permitidos tendrán que ser compatibles con la investigación,
     la conservación, la puesta en valor y el disfrute del bien y
     contribuirán a la consecución de dichos fines, sin degradar la imagen
     del bien o poner en peligro su conservación o, lo que es lo mismo, no
     deberán alterar sus valores patrimoniales.
     2. Actuaciones permitidas y prohibidas
     El paraje de la Bartolina, profundamente modificado por la acción
     humana, contiene en el interior del barranco parte de los restos
     humanos de las víctimas de la masacre, siendo el único testimonio
     físico del episodio histórico relatado, lugar que debería garantizar
     la comprensión y conocimiento de la historia de la localidad, de la
     comarca de la Comunidad de Catalayud y de Aragón en general, en el
     marco del conflicto de la Guerra de España (1936-1939).
     Dada esta singularidad, se deberán mantener a partir de este momento,
     el entorno existente, así como las características generales del
     ambiente y de la silueta paisajística.
     No se permiten derribos ni actuaciones dentro del bien declarado,
     debiendo de conservarse el paisaje existente sin modificaciones ni
     actuaciones que puedan afectar a los restos contenidos en él.
     No se permite realizar ninguna actividad que pueda llevar a cabo el
     deterioro del mismo o que implique el menosprecio de la dignidad de
     la memoria de las víctimas allí asesinadas, quedando sólo permitidas
     las encaminadas a la dignificación del lugar, a homenajes
     relacionados con las víctimas y sus familiares o las dirigidas a
     establecer rutas de la memoria histórica, actividades didácticas o
     similares.
     Forman parte del patrimonio protegido todos aquellos elementos,
     actuales o futuros, que se coloquen en el espacio declarado para la
     dignificación y homenaje a las víctimas. Estos elementos quedan
     protegidos como bienes muebles del área declarada y gozarán de la
     misma protección.
     No obstante, y en su condición de BIC, cualquier instalación u obra
     que se realice o afecte al área declarada deberá contar con
     autorización cultural.
     Los anuncios, rótulos publicitarios y la señalización en general,
     deberán ajustarse a la tipología que se establezca por el
     Departamento competente y serán armónicos con el lugar y su
     significado histórico.