Rango: DECRETO
Fecha de disposición: 20210113
Fecha de Publicacion: 22/01/2021
Número de boletín: 14
Organo emisor: DEPARTAMENTO DE EDUCACIÓN, CULTURA Y DEPORTE
Titulo: DECRETO 6/2021, de 13 de enero, del Gobierno de Aragón, por el que se -declara, Bien de Interés Cultural+ la Talla de Santa Ana y la Virgen Niña de la iglesia de San Miguel de la localidad de Ribera, perteneciente al término municipal de Montanuy (Huesca).

Texto
     El Patrimonio Cultural de Aragón está integrado, tal y como lo regula
     la Ley 3/1999, de 10 de marzo, del Patrimonio Cultural Aragonés, por
     todos los bienes materiales e inmateriales relacionados con la
     historia y la cultura de Aragón que presenten interés antropológico,
     antrópico, histórico, artístico, arquitectónico, mobiliario,
     arqueológico, paleontológico, etnológico, científico, lingüístico,
     documental, cinematográfico, bibliográfico o técnico, hayan sido o no
     descubiertos y tanto si se encuentran en la superficie como en el
     subsuelo o debajo de las aguas.
     El artículo 12.3 de la Ley 3/1999, de 10 de marzo, del Patrimonio
     Cultural Aragonés establece que los bienes muebles más relevantes del
     Patrimonio de Aragón serán declarados Bienes de Interés Cultural
     singularmente o como colección. Es esta figura de protección la que
     mejor se adapta a los valores culturales de la talla de Santa Ana y
     la Virgen Niña de la Iglesia de San Miguel de Ribera, los cuales se
     recogen en el anexo único de este Decreto.
     El referido expediente se ha tramitado conforme lo previsto en la Ley
     3/1999, de 10 de marzo, del Patrimonio Cultural Aragonés; la Ley
     39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de
     las Administraciones Públicas; y el Texto Refundido de la Ley de la
     Administración de la Comunidad Autónoma de Aragón, aprobado por el
     Decreto Legislativo 2/2001, de 3 de julio, del Gobierno de Aragón. En
     cumplimiento de lo establecido en estas normas, se abrió un período
     de información pública durante el cual no se presentaron alegaciones. 
     Además, y de acuerdo con lo previsto en el apartado sexto del
     artículo 18 de la Ley 3/1999, de 10 de marzo, se solicitó informe a
     la Comisión Provincial del Patrimonio Cultural de Huesca. Ésta
     acordó, en sesión celebrada el 27 de octubre de 2020, informar
     favorablemente la declaración como Bien de Interés Cultural de la
     talla. Por último, se abrió trámite de audiencia a los interesados
     por plazo de diez días hábiles. En esta fase se presentaron
     alegaciones que fueron contestadas.
     Por todo ello, conforme a lo dispuesto en el artículo 21 de la Ley
     3/1999, de 10 de marzo, a propuesta del Consejero del Departamento de
     Educación, Cultura y Deporte, y previa deliberación del Gobierno de
     Aragón, en su reunión del día 13 de enero de 2021
     DISPONGO
     Primero.- Objeto
     Es objeto del presente Decreto declarar la Talla de Santa Ana y la
     Virgen Niña de la iglesia de San Miguel de la localidad de Ribera,
     término municipal de Montanuy (Huesca) Bien de Interés Cultural.
     Segundo.- Régimen Jurídico
     El Régimen Jurídico aplicable a los Bienes de Interés Cultural es el
     previsto en la Sección 1.ª del Capítulo I del Título Segundo de la
     Ley 3/1999, de 10 de marzo, de Patrimonio Cultural Aragonés, en los
     Títulos Sexto y Séptimo, así como en cuantos preceptos sean de
     aplicación general a los Bienes de Interés Cultural.
     Tercero.- Publicidad
     El presente Decreto será publicado en el "Boletín Oficial de Aragón"
     y se notificará a los interesados y al Ayuntamiento de Montanuy.
     Zaragoza, 13 de enero de 2021.
     El Presidente del Gobierno de Aragón, JAVIER LAMBÁN MONTAÑÉS
     El Consejero de Educación, Cultura y Deporte, FELIPE FACI LÁZARO
     único
     Se trata de una escultura de mediano tamaño (sus dimensiones máximas
     son de 36 cm. de anchura en la base, 82 cm. de altura y 23 cm. de
     profundidad), realizada en madera tallada y policromada, aunque la
     talla en la parte trasera se reduce un simple desbastado, hecho que
     indica que la talla se ejecutó para ser vista de manera frontal.
     Representa a Santa Ana, esposa de San Joaquín y madre de la Virgen
     María, sentada sobre un sencillo trono y sosteniendo sobre su regazo
     a la Virgen niña, que se erige de pie y mostrando un libro abierto
     entre sus manos.  El hecho de aparecer entronizada, a modo de Sedes
     Sapientiae o Trono de Sabiduría, ha hecho que tradicionalmente se le
     haya identificado erróneamente con una Virgen sosteniendo al Niño
     Jesús.
     Santa Ana, como es habitual, viste una túnica talar o brial, un manto
     largo sobre los hombros y una toca abierta cubriendo su cabeza, que
     pone de relieve su condición de mujer casada. Ha perdido el objeto
     que debía portar en su mano derecha y que, a juzgar por la posición
     de sus dedos, pudo ser una flor (rosa, lirio, azucena, etc.)  o un
     fruto (granada, uva, piña, etc.)  como habituales símbolos marianos
     ligados a la virginidad, la pureza, la fecundidad o incluso la
     resurrección.
     Por otro lado, la Virgen María aparece representada como una niña
     vestida con una ligera túnica y, como niña y Reina de los Cielos que
     es, muestra su melena suelta y remata su cabeza con una sencilla
     corona dorada.
     Los rostros de las dos figuras parecen haber sido modificados tanto
     en cuanto a los volúmenes (la nariz principalmente) como a la
     policromía de sus carnaciones, cejas, ojos y boca, por lo que su
     expresión original pudo ser bastante diferente.
     Actualmente todo el conjunto presenta una policromía de época
     moderna, posiblemente del siglo XVII, aplicada sobre la policromía
     original de época medieval, que todavía es visible puntualmente a
     través de los desprendimientos de película pictórica. Se trata de una
     policromía barroca de motivos estofados a pincel y esgrafiados sobre
     una base de dorado al agua de carácter principalmente vegetal y
     puntualmente figurados, que se muestran como una evolución popular y
     libre del grutesco renacentista de tradición clásica.
     Las intervenciones experimentadas por la imagen a lo largo del tiempo
     responden bien a reparaciones que ha precisado para enmascarar
     desperfectos o bien a cambios de gusto, como pone de manifiesto el
     hecho de haber sido totalmente repolicromada.
     La calidad de la talla es buena y, aunque en las figuras todavía se
     observan algunos rasgos arcaizantes como la frontalidad y cierta
     rigidez en la composición del grupo escultórico, la incipiente
     naturalidad e idealización de sus formas permite situar su factura a
     principios del siglo XIV, dentro del primer arte gótico. Sin embargo,
     el hecho de estar totalmente repolicromada y tal vez parcialmente
     retallada dificulta una datación más precisa, que estudios y análisis
     posteriores podrán ayudar a concretar más.
     El estado de conservación actual de la pieza es delicado. Aunque el
     soporte de madera está prácticamente completo, la talla presenta la
     huella de una anterior ubicación en un medio desfavorable para su
     correcta conservación, expuesta a focos de humedad y cambios bruscos
     de temperatura y humedad relativa. Estas circunstancias han provocado
     la aparición de una gran grieta vertical, así como de ligeras fendas
     y fisuras. Además de apreciarse pérdidas de volumen por roces y
     desgastes en las zonas más expuestas y diversas patologías en el
     estrato pictórico como abolsamientos, levantamientos y
     desprendimientos activos, mientras que las alteraciones de carácter
     biológico parecen estar inactivas.
     Esta bella obra destaca por la singularidad de la iconografía
     representada, ya que recurre a la representación de Santa Ana, no de
     pie como en la mayoría de los ejemplos medievales franceses
     conservados, sino sentada sobre un pequeño trono similar al de las
     vírgenes entronizadas de la época en la Corona de Aragón, y
     especialmente en el área ribagorzana, rasgo que le aporta un carácter
     más local.
     La documentación fotográfica histórica ha permitido la identificación
     de la procedencia de esta magnífica talla medieval, que hasta
     mediados de los años 90 se conservó en la localidad oscense de Ribera
     (T.M. de Montanuy), a cuya iglesia parroquial de San Miguel
     pertenecía. Esta iglesia parroquial es un anejo de la parroquia de
     Castanesa perteneciente a la Diócesis de Barbastro-Monzón, en cuyo
     Museo Diocesano se encuentra custodiada en estos momentos en calidad
     de depósito judicial.